Facebook publica mensajes privados

¿Y si un mensaje privado apareciera en el muro? Sí, un mensaje del pasado, de hace años con cualquier conversación comprometida o quizá con el comentario más trivial. Desde esta mañana los usuarios de Facebook, sobre todo en Europa, e indignados al descubrir que la privacidad de sus comunicaciones está en entredicho.

De hecho, de manera aleatoria, saltando de muro en muro se pueden consultar mensajes de contactos y amigos que no estaban pensados más que para un único destinatario. Para comprobar esta fuga de datos, basta con ir a la barra lateral del perfil de un contacto, buscar entre 2007 a 2009, consultar su actividad.

Lo más grave del caso es que, aunque un afectado borre los mensajes, siguen presentes en el muro del destinatario. Para que hacerlos desaparecer es necesario que remitente y destinatario los eliminen. La cuestión se complica cuando se trata una misiva compartida en grupo. Cada uno de los afectados debe detectarlo y quitarlo a mano.

La dirección de comunicación europea de Facebook se ha limitado a confirmar que están investigando el error, pero no aclaran los motivos ni el tiempo estimado para repararlo. En cualquier caso, la relación de confianza establecida con esta web queda francamente debilitada. A falta de una explicación más detallada queda la sensación de que cualquiera puede estar afectado, en cualquier momento o lugar.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos, Facebook ha negado el error a TechCrunch, un medio especializado en información tecnológica: “Un pequeño número de usuarios han elevado una queja porque creían que sus mensajes privados estaban apareciendo en su muro público. Nuestros ingenieros han investigado estos avisos y consideran que todos estos mensajes antiguos ya eran públicos y siempre fueron visible. Facebook celebra que no haya ninguna brecha de privacidad con sus usuarios“.

La propia periodista que firma la noticia, Colleen Taylor, no solo desconfía de la respuesta, sino que añade una captura de pantalla que certifica lo contrario. Incluso aporta como prueba un mensaje inicialmente privado de Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de la compañía.

La última comunicación de Facebook, también a este sitio especializado, insiste en que no hay tal error, solo un mal uso de la herramienta: “Cada aviso que hemos revisado dar el mismo resultado. En ninguno se confirma que se trate de un mensaje privado. Gran parte de la confusión se debe a que en aquella época, antes de 2009, no había ni “me gusta”, ni comentarios entre muros. Los usuarios iban de un perfil a otro, contestándose, en lugar de mantener una conversación a partir de un comentario concreto”.

Una solución de emergencia para que no se vean los mensajes es darle al lápiz de edición (aparece en la imagen) dentro de la caja con los mensajes desvelados de ese año y pedir que no se vean. Así los visitantes y curiosos alertados por este error no lo verán, pero, de nuevo, sí los participantes de la conversación.

Esta no es la primera vez que Facebook da una sorpresa de este tipo, pero sí de esta magnitud. El mismo día que se estrenó el Timeline, su última versión , en Finlandia se llevaron esta misma desagradable sorpresa. Entonces, el servicio lo negó.

La confusión entre qué es público y qué es privado ha causado otros problemas. Este fin de semana la localidad holandesa Haren vio como más de 4.000 personas, de las 25.000 que teóricamente confirmaron su asistencia, invadían las calles para asistir a una fiesta que no era tal. El festejo terminó con 34 detenidos y 29 heridos. Facebook se desentendió y le explicó a Merthe, la adolescente promotora del encuentro, que no había acotado lo suficiente las opciones de privacidad.

La red social creada por Mark Zuckerberg confía en alcanzar mil millones de usuarios antes de que termine el año. Desde su salida a Bolsa el pasado 18 de mayo sus acciones no han hecho más que perder valor. Partió como el estreno más grande de una empresa con una valoración de 38 dólares por acción, saltó a los 41 y ha encontrado su suelo en 18 dólares. La serie de errores llega justo cuando el servicio quería ganar trascendencia más allá de su aspecto lúdico y mejorar a ojos de los accionistas. Tras la compra de Instagram, un servicio de retoque de fotografía y la mejora de sus aplicaciones móviles, Facebook quería convertirse en una herramienta de márketing infalible, hasta el punto de cobrar el acceso a clientes potenciales según los parámetros deseados por las empresas.

El pasado mes de julio los votantes de Washington podían registrarse a través de la web radicada en Palo Alto. La semana pasada California dio el mismo paso, en pocas horas más de 3.000 ciudadanos se sumaron. Por ahora no se puede votar y tras esta fuga parece una posibilidad remota. ¿Se fiarán los ciudadanos de que no se publicará por error su opción política?

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